Cambio de hora: cómo adaptar las rutinas y los cuidados
Dos veces al año cambiamos nuestros relojes, pero no todas las personas viven este cambio de la misma manera.
Para algunas personas, adelantar o retrasar una hora el reloj apenas supone una diferencia. Sin embargo, cuando una persona tiene unas rutinas muy establecidas o necesita apoyo para realizar determinadas actividades del día a día, este pequeño cambio puede requerir una adaptación.
El próximo 25 de octubre llegará el horario de invierno y los relojes se retrasarán una hora.
Por eso, el cambio de hora y las rutinas pueden convertirse en una buena oportunidad para revisar nuestros horarios, prestar atención a las necesidades de cada persona y comprobar si los apoyos que recibe continúan siendo adecuados.
Porque cuando hablamos de cuidados, no existe una rutina que sirva para todo el mundo.
-¿Por qué el cambio de hora puede afectar a las rutinas?
Nuestras rutinas están relacionadas con muchos aspectos de nuestro día a día: cuándo nos despertamos, cuándo comemos, cuándo descansamos, cuándo salimos de casa o cuándo realizamos nuestras actividades.
Cuando cambia la hora, también cambia la relación entre nuestros horarios y las horas de luz.
Esto puede ser especialmente importante para las personas que necesitan apoyo para organizar o realizar determinadas actividades.
Una persona puede necesitar ayuda para levantarse, preparar el desayuno, acudir a una cita, salir a pasear, realizar una compra o volver a casa antes de que anochezca.
Por eso, hablar de cambio de hora y rutinas no significa hablar únicamente de sueño. También significa hablar de organización, autonomía y cuidados.
-Adaptar una rutina no significa cambiarlo todo
Ante el cambio de hora, no es necesario modificar de golpe todas las actividades de una persona.
De hecho, mantener cierta estabilidad puede facilitar la adaptación.
Siempre que sea posible, podemos intentar conservar unos horarios similares para:
- Levantarse y acostarse.
- Realizar las comidas.
- Tomar la medicación cuando corresponda.
- Realizar actividades y ejercicios.
- Salir a pasear.
- Acudir a citas médicas.
- Hacer compras y gestiones.
- Dedicar tiempo al ocio.
- Mantener las relaciones sociales.
La clave está en observar a la persona y adaptar la rutina a sus necesidades.
Porque una buena rutina no es aquella que se cumple de forma rígida, sino aquella que ayuda a la persona a sentirse cómoda, segura y autónoma.
-Más que una cuestión de horarios: también cambia la luz
Uno de los efectos más evidentes del horario de invierno es que anochece antes.
Esto significa que algunas actividades que anteriormente se realizaban con luz natural pueden coincidir ahora con las primeras horas de oscuridad.
Un paseo, una visita a un familiar, una cita médica o una compra pueden necesitar una organización diferente.
Por eso, el cambio de hora y las rutinas también puede ser un buen momento para revisar cómo organizamos las actividades fuera de casa.
Quizá sea preferible realizar determinados recados por la mañana, adelantar un paseo o planificar con algo más de tiempo los desplazamientos.
No se trata de dejar de hacer actividades, sino de buscar la manera más adecuada de mantenerlas.
-El descanso también forma parte de los cuidados
El sueño y el descanso son una parte importante de cualquier rutina.
Durante los primeros días posteriores al cambio de hora, algunas personas pueden notar que sus horarios habituales de sueño no coinciden exactamente con los nuevos horarios.
Mantener unas rutinas relativamente estables puede facilitar esta adaptación.
Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora, mantener actividad durante el día y aprovechar las horas de luz natural son algunos hábitos que pueden ayudar a conservar una rutina organizada.
En personas que necesitan apoyo, además, puede ser útil que quienes les acompañan conozcan sus horarios habituales para intentar mantenerlos en la medida de lo posible.
-Alimentación y actividades cotidianas
El cambio de hora también puede afectar a cómo organizamos las comidas y otras actividades diarias.
Desayunar, preparar la comida, hacer la compra o cenar forman parte de la rutina de cualquier persona, pero para alguien que necesita ayuda pueden requerir una planificación adicional.
La ayuda a domicilio puede ser especialmente útil en este tipo de situaciones.
Un profesional puede proporcionar apoyo en tareas de la vida cotidiana, respetando siempre las capacidades y preferencias de la persona.
El objetivo no es hacer por ella aquello que puede realizar de manera independiente, sino ofrecer el apoyo que necesita para continuar desarrollando su vida diaria.
Personas mayores, personas dependientes y personas con diferentes necesidades de apoyo
Cuando hablamos de cambio de hora y rutinas, no debemos pensar únicamente en las personas mayores.
También puede ser importante para:
- Personas en situación de dependencia.
- Personas con discapacidad.
- Personas con movilidad reducida.
- Personas que necesitan apoyo para realizar actividades de la vida diaria.
- Personas que viven solas y necesitan acompañamiento.
- Personas que necesitan ayuda temporal después de una enfermedad, lesión o periodo de recuperación.
- Familias que necesitan apoyo para organizar los cuidados de un familiar.
Cada situación es diferente y, por eso, también lo son las necesidades de cada persona.
En Grupo AMA creemos que los cuidados deben adaptarse a quien los recibe y no al contrario.
Mantener la autonomía también es cuidar
Necesitar ayuda no significa perder la autonomía.
Una persona puede necesitar apoyo para realizar determinadas tareas y, al mismo tiempo, continuar tomando decisiones sobre su día a día.
Elegir cuándo quiere salir, qué actividad quiere realizar, cuándo quiere descansar o cómo quiere organizar determinados aspectos de su rutina también forma parte de la autonomía personal.
Por eso, cuando hablamos de cambio de hora y rutinas, es importante no pensar únicamente en qué tareas hay que realizar, sino también en cómo quiere la persona organizar su día.
Los cuidados personalizados parten precisamente de ahí: de conocer a la persona y entender qué necesita.
-El papel del acompañamiento
Hay actividades que pueden resultar mucho más sencillas cuando contamos con alguien que nos acompaña.
Ir a una cita médica, hacer la compra, salir a pasear, acudir a una actividad o realizar una gestión pueden ser tareas cotidianas que, en determinadas circunstancias, requieren apoyo.
El acompañamiento puede facilitar que una persona continúe realizando estas actividades sin tener que renunciar a ellas.
En Grupo AMA ofrecemos servicios de acompañamiento adaptados a las necesidades de cada persona, tanto dentro como fuera del domicilio.
Porque acompañar no significa simplemente estar presente.
Significa escuchar, ayudar y facilitar que la persona pueda continuar haciendo aquello que forma parte de su vida.
Un buen momento para revisar el entorno
El cambio de hora también puede servir como pequeño recordatorio para comprobar que el entorno de la persona continúa adaptándose a sus necesidades.
Con menos horas de luz por la tarde, puede ser conveniente revisar que las zonas de paso de la vivienda están correctamente iluminadas y despejadas.
No es necesario convertir este artículo en una guía sobre prevención de caídas, ya que existen recomendaciones específicas para ello, pero sí podemos aprovechar el cambio de estación y horario para recordar la importancia de contar con un entorno cómodo y seguro.
-Cuando los cuidados también necesitan adaptarse
Las necesidades de una persona pueden cambiar con el tiempo.
Lo que hoy puede hacer de manera independiente quizá mañana requiera algo de apoyo. Del mismo modo, una persona que necesita ayuda para determinadas actividades puede seguir siendo completamente autónoma en otras.
Por eso, los servicios de atención y cuidado deben ser flexibles.
En Grupo AMA ofrecemos diferentes servicios de apoyo, entre ellos ayuda a domicilio, acompañamiento, cuidado de personas dependientes y apoyo en diferentes actividades de la vida diaria.
El objetivo es adaptarnos a cada situación y proporcionar el apoyo necesario sin perder de vista algo fundamental: la persona.
¿Cómo pueden ayudar las familias?
Las familias también pueden aprovechar el cambio de hora para revisar las rutinas de la persona a la que cuidan.
Algunas preguntas sencillas pueden ayudar:
- ¿Los horarios actuales siguen funcionando?
- ¿La persona está descansando bien?
- ¿Puede continuar realizando sus actividades habituales?
- ¿Necesita ayuda para alguna tarea concreta?
- ¿Las nuevas horas de luz afectan a sus paseos o desplazamientos?
- ¿La familia necesita apoyo adicional para organizar los cuidados?
A veces, pequeños cambios en la organización pueden facilitar mucho el día a día.
Y cuando las necesidades son mayores, contar con ayuda profesional puede permitir que la familia continúe acompañando a su ser querido sin asumir sola todas las responsabilidades del cuidado.
El reloj cambia, pero las necesidades de cada persona son diferentes
El cambio de hora y las rutinas nos recuerdan que los horarios pueden cambiar, pero cada persona continúa teniendo sus propios ritmos, necesidades y preferencias.
No todas las personas necesitan el mismo tipo de apoyo. Tampoco necesitan que alguien haga todo por ellas.
En ocasiones, simplemente necesitan que alguien les acompañe. Otras veces necesitan ayuda con las tareas del hogar, la alimentación, la higiene, los desplazamientos o determinadas actividades de la vida diaria.
Por eso, cuidar significa observar, escuchar y adaptarse.
En Grupo AMA trabajamos para ofrecer apoyo personalizado a personas mayores, personas dependientes y personas con diferentes necesidades, ayudándolas a mantener su autonomía y a continuar desarrollando su vida cotidiana en su entorno habitual.
Porque el reloj puede cambiar una hora.
Pero la mejor atención sigue siendo aquella que se adapta a cada persona.
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